¡Compartir es vivir!

Hoy en día, en pleno siglo XXI, no hay lugar a dudas que vivimos en un entorno cada vez más digitalizado. Las comunicaciones inalámbricas reinan en casi cualquier lugar del mundo.

Esto es sin duda un gran avance que ha hecho la humanidad. Sin embargo, es un arma de doble filo en cuanto a productividad se refiere. No me equivoco si afirmo, que el mundo digital es en el que se producen más distracciones.

Estas tranquilamente trabajando o incluso en tu tiempo libre reunido con amigos. Te llega una notificación de Facebook e inmediatamente tienes que ir a ver esa interesante foto que han subido. O cuando te metes en tu periódico favorito, terminas de leer una noticia y saltas a otra, luego enlazas a un blog nuevo, de ahí a una tienda online por medio de un anuncio, hasta que te das cuenta que es la hora de comer y no has hecho NADA.

¿Te suena algo de esto? Nos pasa a todos. Da igual si estas en la oficina, trabajando desde casa, o en tu tiempo libre. Estamos sometidos diariamente a innumerables distracciones que no hacen más que entorpecer nuestros fallidos intentos de concentración.

El New York Times realizó un experimento junto a la Universidad Carnegie Mellon para estudiar cómo afecta el rendimiento en diferentes grupos de personas. La conclusión fue, que aquel grupo que no fue interrumpido saco un 20% de respuestas más acertadas que aquellos que recibieron algún mensaje durante la prueba.

El mayor problema al que en realidad nos enfrentamos se encuentra en el reconocimiento de esas interrupciones. Está en nosotros gestionar esa información que nos llega para que no interfiera con nuestras tareas.

Es por ello que te quiero exponer las principales distracciones digitales y unas soluciones para que apliques hoy mismo

¡Comenzamos!

 

Principales distracciones digitales

 

1. Las redes sociales

Todo el mundo conoce el gran mundo que han abierto las redes sociales. Subir fotos, vídeos, comentar estados, participar en grupos. Un sin fin de funcionalidades.

Sin embargo, algo tenemos con ellas que nos atrapan. No nos bastan 5 o 10 minutos, nos quedamos completamente enganchados. Y es que las redes sociales están hechas para eso. Entras en ellas y tienes un sin fin de información. Vas pasando páginas y páginas, ¡y no hay fin!

No somos conscientes del impacto que un “Me gusta”, una mención o que alguien comparta algún contenido, puede incidir directamente en nuestro estado de concentración.

Por otro lado, están las notificaciones. Bajo mi punto de vista, son la llave de la Caja de Pandora. Quizás todo iba bien en el día, llevabas media hora trabajando concentrado, hasta que escuchas el sonido de la notificación e inmediatamente entras.

Y el problema ahora no es solo que dejas de hacer lo que estabas haciendo, con la pérdida de tiempo que conlleva volver a ese estado de concentración. El problema añadido es, que posiblemente no te quedes en visualizar esa actividad que muestra el móvil, sino que enlazas con alguna otra cosa más y empezará el camino a tu perdición.

 

2. El Email

¿Te has parado a pensar las veces que revisas el email al día? ¿Y el tiempo que le dedicas a leer y responder todo?

Muchas veces sufrimos adicción al email. Revisamos constantemente la bandeja de entrada, aun a sabiendas que nada importante va a llegar.

El email es una gran herramienta de trabajo, pero como cualquier otra herramienta, hay que aprender a utilizarla correctamente para que entre otras cosas, la distracción no recaiga sobre nosotros.

Cada vez que abrimos la bandeja de entrada, estamos gastando un tiempo ineficazmente, ya que el tiempo que destinas a dejar lo que estabas haciendo, comprobar las novedades, y salir, es mayor que si lo hubieras concentrado todo en el momento destinado para tal acción.

Por otro lado, la facilidad de suscribirse a una Newsletter está a la orden del día. Cuando no nos damos cuenta, tenemos la bandeja repleta de mensajes que ni siquiera nos paramos a leer. Al ver tal cantidad, nos agobiamos y cerramos. Pero claro, al día siguiente siguen ahí todos ellos, por lo que gastamos tiempo en revisar lo que ya sabíamos que estaba pasando.

La gestión del email es uno de los problemas principales de pérdida de foco y de distracción digital. Por ello, la gran importancia de ponerle freno a todos los factores que la rodean.

 

3. Multitareas digital

¿Piensas que te hace ser más productivo hacer varias cosas al mismo tiempo? Espero que tengas clara la respuesta. Si no, dejame darte al menos mi punto de vista.

Escuchamos por muchos sitios, que ser capaz de hacer varias cosas al mismo tiempo es una gran habilidad. Más tareas en el mismo espacio de tiempo. Sin embargo, lo único que conseguimos es todo lo contrario.

Estamos felizmente realizando alguna actividad. No tiene que ser estrictamente laboral. Normalmente se nos viene a la cabeza cosas como dos compañeros hablando mientras uno de ellos escribe un email. Ni te enteras 100% de lo que te cuenta tu compañero y ese email habrá que revisarlo de nuevo.

Pero te puedo dar otro ejemplo, como el de alguna persona corriendo que se detiene para responder una llamada. Ni estás haciendo ejercicio correctamente ni estás atendiendo la llamada como es debido.

Apuesta por la multitarea y estarás apostando la ineficiencia Clic para tuitear

Nos pasa incluso cuando estamos navegando por Internet. Estamos leyendo una noticia y nos acordamos de algo que teníamos que comprar por Internet. Dejamos esa noticia a medias y vamos a la compra. Después de un rato y volver a la noticia, no sabes ni por donde estabas.

Entre los mayores inconvenientes que engloban el “multitasking” se encuentra la disminución de la eficacia, la bajada del rendimiento general, causa estrés e incluso pérdida de memoria prolongada.

 

Cómo luchar contra la distracción digital

 

1. Desactiva las notificaciones

Tan sencillo como eso.

Ya sean las notificaciones del móvil o las de escritorio del ordenador. Si por algún casual no te enteras de las últimas novedades que circulan por la red, del último “Me gusta” que te han dado o de ese comentario en tu foto de Instagram, ya te lo digo yo: no pasa nada, el mundo sigue girando.

Si eres de esas personas que tienen la barra de notificaciones del móvil siempre abarrotada de iconos, te recomiendo encarecidamente que tomes medidas al respecto. Sólo el verlo te provocarás un estrés que no necesitas.

En la mayoría de los casos, esta información es incluso irrelevante. Si crees que hay información que sí es importante recibir, te recomiendo igualmente que te pares y sientes a estudiar todas esas notificaciones que recibes. Ve una por una para decidir realmente si es imprescindible. Aplicable también a los grupos del Whatsapp.

Los grupos de Facebook son una gran fuente de distracción. No te das cuenta, te invitan a alguno y de repente ya formas parte de él. Maneja la gestión de los grupos con cautela. De otro modo, te verás decenas de notificaciones diarias que no van a ninguna parte.

En el caso de Twitter e Instagram ocurre algo parecido. Sigue únicamente a esas personas que de verdad te aportan valor, no seguir por seguir.

En el caso de las redes sociales en general, las dejo desactivadas por completo, y únicamente veo las novedades cuando entro en ellas. Así decido cuándo quiero ver contenido. Y ya si quieres ir para nota, te aconsejo desloguearte cada vez que salgas de ellas.

Y para terminar con este punto, decir que el clásico modo “No molestar” sigue siendo válido hoy en día. Muy recomendable para aquellos momentos que necesites de plena concentración.

 

2. Olvídate del email

Sin duda alguna, aquí estamos ante uno de los mayores ladrones de tiempo. Parece que la sociedad nos dice que tenemos que estar 24/7 en el email, por lo que pueda pasar. Siempre atento, siempre respondiendo.

La realidad dice todo lo contrario. Al igual que pasaba en el punto anterior, el mundo sigue girando. No pasa absolutamente nada si en lugar de responder al momento lo haces al cabo de las horas o al día siguiente.

El hecho de dejar la pestaña del navegador siempre abierta o con las notificaciones de escritorio activas, hacen que sea una distracción constante. Nos mantiene alerta a lo que pueda llegar, deteriorando así nuestra concentración.

Deja de ser tan curioso, la vida no gira alrededor de tu bandeja de entrada Clic para tuitear

Mi consejo aquí es que limites el uso del email a 2 o 3 veces máximo al día. Elige el momento que consideres adecuado. Por ejemplo, después del desayuno, después del almuerzo y como mucho, antes de la hora de la cena. Dedica el tiempo que consideres. Espacios de 30 minutos por sesión debería ser suficiente, aunque con el tiempo seguro que coges soltura en “despachar” los emails con más eficacia.

Mientras tanto, olvidate de él y enfócate 100% en lo que estés haciendo.

Por otro lado, seguro que estás suscrito a varias newsletter: webs de reservas de viajes, blogs de noticias o suscripciones a las redes sociales, entre otras. Algunas serán de tu interés. Otras, sin embargo, quizás te apuntaste por alguna cosa en particular y aunque ya no te interesan, sigues recibiendo esos emails.

Haz limpieza. Al igual que los grupos de las redes sociales, párate y estudia las que aún te interesan y desuscríbete del resto. Hay una herramienta online muy útil llamada unroll.me, que te lista todos los boletines a los que estas suscrito y te permite cancelarlos de un clic.

 

3. Utiliza una lista de tareas

El cerebro está destinado a pensar y crear, no para recordar. Si cada vez que empezamos a trabajar tenemos que pensar que tenemos que hacer, es muy fácil que la distracción aparezca y desviemos nuestra atención a alguna otra cosa. La solución: crear una lista de tareas.

En primer lugar, debes apuntar todo lo que se te venga a la cabeza que tienes que hacer, por pequeño que sea. Y en segundo lugar, asignarle una prioridad.

Es muy fácil empezar el día haciendo las cosas más rápidas y que menos impacto tienen, pero es un mal vicio que hay que eliminar.

¿Qué poner en la lista? Todo. No solo las obligaciones, como lo que tienes y deberías hacer, sino además lo que te gustaría hacer algún día.

Importante marcarse objetivos por periodos de tiempo: diarios, semanales, mensuales, trimestrales y anuales. Nunca hay que perder la visión a largo plazo. Puedes usar la regla del 1-3-5. Consiste en fijarse una tarea grande, tres medianas y 5 pequeñas. Normalmente se usa para cada día, pero si ves el tiempo no es lo que te sobra, plantéatelo hacerlo de forma semanal.

Existen multitud de herramientas disponibles para hacer listas de tareas. Puedes empezar por lo más básico y de toda la vida, como es papel y lápiz. También puedes usar otros gestores gratuitos, como el Google Keep, que te permitirá estructurar de forma sencilla y con varias opciones, como colores, etiquetas, etc.

 

4. Uso de bloques de tiempo

Cuando estás trabajando en algo hasta que te cansas o aburres, es muy fácil caer en las distracciones. Si estas con el ordenador, un simple clic de ratón puede llevarte a tu perdición por la red.

Aquí entra en juego la capacidad de focalización. Ya hemos hablado antes de la importancia de marcarse diferentes niveles de objetivos. Ahora es el momento de ponerlo en práctica con la ayuda de los bloques de tiempo.

¿De qué trata todo esto?

Busca fijar períodos de trabajo que sean cortos pero efectivos. No sirve de nada estar 3 horas seguidas si la mitad has estado mirando las moscas, navegando unos minutos por Internet o echando un ojo al móvil.

Lo mejor es empezar, una vez más, por lo básico. Fija una única tarea, un único foco de trabajo para un periodo de tiempo.

Aquí entra mi técnica favorita, la de Pomodoro. Consiste en realizar bloques de tiempo de 25 minutos de trabajo + 5 minutos de descanso. Luego, cada 2 -3 bloques, realizar una pausa más larga de 15 – 20 minutos. Estos valores pueden personalizarse, pero sin perder lo que se quiere transmitir.

La concentración humana es fugaz. Lo que conseguimos con este método es enfocarnos en una sola cosa durante un corto periodo de tiempo evadiendo así las distracciones. Luego, dejar un tiempo de pausa para que nuestro cerebro respire.

Puedes usar un simple cronómetro o alguna aplicación web, como Tomato Timer. Lo importante es no engañarte a ti mismo y centrarte cuando toca.

Otro punto a tener en cuenta, es dejar el móvil lejos de ti. Ponle en modo avión para que no te despiste ningún ruido que pueda hacer, ponlo boca abajo o en otra habitación para evitar la tentación de echar una ojeada.

 

5. Bloqueadores webs para estar enfocado

Si aun con todo lo anterior tenemos la tentación de navegar por la red, podemos dar un paso más allá. Todo sea por intentar rascar un poco más de productividad.

Ya sabemos que a golpe de clic de ratón, podemos estar en cualquier red social, viendo vídeos en youtube, o en nuestro periódico favorito.

Aquí te quiero presentar algunas herramientas que bloquearan las webs que tú definas con anterioridad:

  • Stay Focused: Extensión de chrome en la que podrás configurar las diferentes webs, tiempo de bloqueo y una serie de parámetros más. Tiene la opción “Nuclear”, en la que bloquea todo durante el tiempo que consideres. No hay vuelta atrás.
  • Cold Turkey: Aplicación para Windows, totalmente gratuita. Características similares a la extensión anterior.
  • Self Control: Del estilo de Cold Turkey, pero exclusiva para entornos Mac. Basta con escribir en una lista las webs deseadas y la duración de bloqueo.

 

6. Gestor de noticias

Si eres de lo que leen varias fuentes de información diariamente, ya sean periódicos digitales, blogs de opinión o webs de entretenimiento, posiblemente te habrás dado cuenta de la cantidad de tiempo que pasas en todos ellos.

La distracción a la que nos enfrentamos aquí tiene que ver con el salto de un sitio a otro. Nos vamos a nuestro periódico de confianza, leemos todas las nuevas entradas y entramos ahora en nuestro blog de viajes. Si hemos aguantado sin caer en nada de por medio, terminamos viendo unos memes o repasando nuestro canal de youtube favorito.

Al final cada día es un ritual, en el que sabemos que tenemos que pasar por todas esas páginas webs para sentir que estamos actualizados. No queremos dejar nada pendiente. Da igual si lo que hoy se publica es de total interés o no, pero tienes que revisarlo todo.

Nos lleva mucho tiempo filtrar toda esta información, y tenerla de forma descentralizada no ayuda a que el tiempo invertido en ello sea productivo.

Una solución a esto sería usar un gestor de noticias, como puede ser Feedly. Particularmente, me ha ahorrado infinidad de horas desde que la uso. En ella puedes buscar aquellos sitios que sigues de forma habitual y encontrar otros que no tengas.

Cada vez que llegue una nueva entrada, se incrementará en la barra lateral, en su lugar correspondiente. Puedes usar diferentes tipos de visualización, para ver las entradas enteras (no recomendable) o solo por el título y pequeña entradilla (recomendable) para así, de un vistazo, saber si es de interés o no.

 

7. Orden en el escritorio de tu PC

¿Eres de las personas que lo tienen el escritorio del PC vacío? ¿o por el contrario, no queda hueco alguno?

Mantener un espacio de trabajo ordenado, ya sea tu propia oficina, tu mesa de trabajo en casa o el escritorio del ordenador en este caso, ayuda a estar concentrado, y por tanto, a la productividad.

El tener todos tus documentos, imágenes y carpetas desperdigadas por el escritorio, lo único que vas a conseguir es perder más tiempo en el futuro cuando quieras encontrar algo.

Si aún así te da pereza toda esta disciplina, puedes empezar con fondos de pantalla dedicados a la organización de ficheros. Puede que sea un buen paso intermedio hasta que lo tengas todo bajo control.

 

Conclusiones

 

Llegado a este punto, queda claro cuales son los puntos clave a tener en cuenta a la hora de no caer en las distracciones y poder mantener una concentración adecuada.

Como siempre digo, no hace falta aplicar todo a la vez. Tienes que ser tú el que vaya probando las diferentes herramientas, ver lo que te funciona y lo que no. Cada uno tiene una forma de trabajar, tiene unas fortalezas y unas debilidades, así que las soluciones pueden variar.

Ahora lo que toca es trabajar. Que no se quede todo en lectura y teoría. Toca pasar a la acción y poner en práctica todo lo aprendido.

¿Tienes algún otro truco para esquivar las distracciones digitales? ¿Conocías alguno de los que te he comentado?

No dudo en que tendrás alguna buena historia que contar al respecto, ¡cuéntamelo en los comentarios!

 

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