¡Compartir es vivir!

“El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo” – Antoine de Saint-Exupéry

¿De qué manera podrías aprender de la crisis del COVID-19 y verla como una oportunidad de crecimiento personal?

A primera vista, probablemente me dirás:

«¡De ninguna manera, Christian!»

La pandemia actual está afectando la vida de casi todos, y nos ha obligado a enfrentarnos a un mundo que hoy percibimos en constante cambio, desconocido, impredecible e incómodo. Esta situación nos provoca una cantidad de emociones desagradables que incluyen miedo, preocupación, duda y frustración. Además, perturba nuestra confianza en nosotros mismos y en todo lo que nos rodea.

Si bien aún no sabemos, exactamente, cuál será el verdadero impacto, hay algunos signos que son evidentes, como la suspensión de la producción y del consumo y, por lo tanto, del comercio, así como también del movimiento de personas, que ha afectado principalmente al sector turístico.

Entonces, ¿cómo puedo decir que la crisis del COVID-19 se puede utilizar como una forma para crecer como persona?

Déjame explicarte. Es verdad que es mucho más profunda y desafiante que la mayoría de las adversidades que enfrentamos en nuestra vida diaria normalmente. Por eso mismo, ahí radica una oportunidad increíble para que usemos esta gran dificultad para convertirnos en nuestra mejor versión.

 

¿Qué entendemos por crisis?

 

Todos podemos entender qué es una crisis. En esencia, es un cambio en cualquier aspecto de una realidad. Es una situación fuera de control que tiene lugar por el impacto de un desastre, natural o provocado por el hombre, y puede afectarnos como personas, grupo, a una institución, o incluso, a un país o región enteros.

Como individuos, casi todos hemos pasado por ello. Estar en una situación crítica es enfrentarse algo que nos afecta de manera profunda y que no sabemos cómo resolver. Cuando no podemos responder con los recursos que tenemos, se puede generar un estado de “desorganización” en el cual es necesario encontrar otros formas más eficaces para resolver los problemas.

 

Cómo afectan las crisis a tu bienestar económico, físico y mental

 

Más allá del impacto negativo de una recesión económica tradicional, el COVID-19 presenta desafíos adicionales: miedo por el virus en sí mismo, dolor colectivo, distanciamiento y aislamiento social, que agravan el impacto en nuestra psique colectiva.

La noticias diarias sobre infecciones y muertes en todo el mundo aumentan nuestra ansiedad y, en casos de pérdida personal, nos entristecen. Hay incertidumbre sobre el mañana, sobre la salud y seguridad de nuestras familias, amigos y seres queridos; y sobre nuestra capacidad de vivir la vida que queremos.

Esta confluencia de factores plantea una amenaza sin precedentes para la salud actual y futura de nuestra sociedad. La Organización Mundial de la Salud ha señalado en esta hoja informativa, que la depresión y la ansiedad tienen un costo estimado para la economía global $ 1 billón por año en pérdida de productividad.

Frente a este panorama, lo que importa es cómo interpretamos y respondemos a las dificultades y desafíos que enfrentamos. Por eso, he elaborado este artículo en el que comparto 9 lecciones que te ayudarán a recuperarte más rápido en tiempos de crisis

 

9 lecciones para aprender de la crisis y empezar a mejorar tu vida desde hoy

 

1. Pon tu situación actual en perspectiva

Tres preguntas para hacerte, que pueden ayudarte a abordar estos problemas durante la pandemia y devolverle un sentido más profundo del significado de tu vida:

  1. ¿Qué te está dando un sentido de propósito en este momento? ¿Es la educación de tus hijos, algún tipo de servicio a tu comunidad, o quizás tu emprendimiento?
    Encuentra una manera de comprometerte con este propósito, incluso si solo si estás formándote sobre un tema mientras estás confinado en tu casa.
  2. ¿Cómo puedes conectarte con las personas aunque no puedas verlas en persona?
    Practica escribir una lista diaria de tres personas que te importan y comunícate con ellos por correo electrónico, teléfono o videollamada.
  3. ¿Quién puede ser para ti una especie de “socio de responsabilidad” para ayudarte a crear más estructura en tu vida? ¿Tienes un amigo que, como tú, se ha planteado alguna meta nueva o construir un nuevo hábito?
    Si no es así, piensa la manera de encontrar personas con desafíos similares a los tuyos o aquellos que puedan ayudarte para fomentar hábitos saludables, junto con una estructura diaria que te ayude a ser más productivo.

 

2. Aprende qué es la resiliencia y cómo puedes desarrollarla

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento – Viktor Frankl Clic para tuitear

La resiliencia se define como la capacidad de adaptarse ante un trauma o tragedia, amenaza u otras fuentes importantes de estrés.

Algunos de los rasgos más característicos son la capacidad de ver los cambios como un desafío u oportunidad; el reconocimiento de los límites que se tienen para controlar las cosas; tener objetivos personales o colectivos; sentido del humor; un enfoque orientado a la acción; paciencia; adaptabilidad al cambio y optimismo.

La resiliencia es un concepto bastante complejo, porque es probable que una persona pueda ser muy resiliente en el lugar de trabajo pero no serlo tanto en su vida o relaciones personales. En otras palabras, es relativa y depende de la situación. También puede cambiar con el tiempo, dependiendo de sus interacciones y del entorno que la rodea.

resilencia para aprender de la crisis

Puedes crecer en la adversidad de la crisis

Es natural tener una tendencia a tratar de controlar todas las cosas, pero hay cosas que no puedes controlar en la vida. Al fin y al cabo, todo en la vida se trata de equilibrio. La vida no siempre es fácil, pero tampoco debería ser siempre difícil. Aprender a dejarse llevar y adaptarse al cambio y la adversidad realmente puede ayudarte a crear una nueva mentalidad y desarrollar más resiliencia en el camino.

Seguramente te preguntarás, ¿puedo aprender a ser más resiliente?

Si bien algunas personas parecen tener la capacidad de recuperación de forma natural, estos comportamientos también se pueden aprender, aunque desarrollar resiliencia es un proceso muy personal. Cada uno de nosotros reacciona de manera diferente al estrés y al trauma. Algunas personas se recuperan rápidamente, mientras que a otras tiende a tomarles más tiempo.

No existe una fórmula mágica. Lo que funciona bien para una persona puede no funcionar necesariamente para otra, por eso es fundamental aprender múltiples herramientas, porque cuanto más se aprende sobre la resiliencia, más potencial hay para integrar estos conceptos en diferentes áreas de tu vida.

Aquí te dejo algunas de las técnicas en las que puedes enfocarte para fomentar su propia capacidad de recuperación:

  • Tener la habilidad de hacer planes realistas
  • Ser capaz de llevar a cabo esos planes.
  • Gestionar tus emociones de manera saludable.
  • Desarrollar buenas habilidades de comunicación.
  • Tener confianza en tus fortalezas y capacidad para resolver problemas.

La resiliencia es una habilidad que se puede cultivar y nutrir, es aprender a ver las situaciones de manera diferente y encontrarles el lado positivo. Cuanto más participes en este proceso, más resiliente serás en general.

 

3. Reconoce la capacidad de realizar cambios en tu vida

El concepto de cambio puede ser inquietante. Muchas personas preferirían evitar los cambios, sin importar si son grandes o pequeños. Sin embargo, si puedes identificar áreas en tu vida con las que no estás satisfecho o necesitas un mayor desarrollo, ser capaz de cambiar tu enfoque es lo que te permitirá convertirte en la persona que quieres ser. Recuerda que eres el propio jefe de tu vida y una gran parte del cambio viene de tu interior.

Pero como te decía en el punto anterior, hay algunos cambios que no podemos controlar. Las circunstancias y los cambios externos te enseñarán algo nuevo, te harán más flexible, te darán experiencia y el impulso para seguir adelante. La clave es crecer a partir de los desafíos que la vida te presenta.

El cambio ocurrirá en tu vida de todos modos, por eso, aprovéchalo para avanzar hacia un estilo de vida más feliz.

 

4. No procrastines en prepararte para un nuevo escenario

Si dilatar las cosas no se trata de pereza, ¿de qué se trata?

Etimológicamente, «dilación» deriva del verbo latino procrastinare, que significa posponer hasta mañana. Pero es más que solo retrasar algo voluntariamente. La dilación también se deriva de la antigua palabra griega akrasia: hacer algo en contra de nuestro mejor juicio.

Cuando postergamos, no solo somos conscientes de que estamos evitando la tarea en cuestión, sino que es probable que hacerlo sea una mala idea. Y sin embargo, lo hacemos de todos modos.

La procrastinación no es un defecto de carácter o una maldición misteriosa sobre tu capacidad para manejar el tiempo, sino una forma de lidiar con emociones desafiantes y estados de ánimo negativos que nos provocan ciertas tareas: aburrimiento, ansiedad, inseguridad, frustración, resentimiento, dudas. Es decir, es más un problema de regulación emocional que de gestión del tiempo.

¿Quieres saber más sobre la procrastinación y cómo lidiar con ella? Echa un ojo a este artículo.

 

5. Convivir con la incertidumbre

La incertidumbre es el mayor desafío psicológico que estamos enfrentando como individuos y como sociedad durante la crisis del COVID-19. Hay muchas preguntas sin respuesta sobre el impacto que tendrá en nuestras vidas. Esto hace que enfrentar esta crisis sea tan abrumador.

Vivimos tiempos inciertos. Como he comentado en otros artículos, tiempos VUCA. Nuestra vida ha cambiado drásticamente y continúa haciéndolo día a día e implica la amenaza de infección, pérdida de vidas y supervivencia financiera. Aún desconocemos el impacto final en la economía.

Estamos en constante cambio. Tener un pensamiento flexible y creativo te preparará para responder a nuevos desafíos. En su libro “El hombre en busca de sentido”, Viktor Frankl, sobreviviente del Holocausto, nos recuerda que las personas que encuentren significado en su vida cotidiana, son las que sobrevivirán a circunstancias difíciles. Por eso, es importante reconstruir rutinas y rituales en este nuevo contexto, en lugar de renunciar a ellos. Las rutinas aportan estructura a nuestras vidas, ayudan a conectarnos con sentido.

 

6. Reevalúa tu estilo de vida

El estilo de vida se forma en contextos geográficos, económicos y culturales específicos, y se refiere a las características de los habitantes de una región en un momento y lugar especiales, e incluye el comportamiento diario y todas las actividades de las personas.

La forma en que vivimos nuestra vida tiene un gran impacto en nuestra salud y nuestro bienestar. Por eso, las malas elecciones, como fumar, el uso excesivo de alcohol, la mala alimentación, la falta de actividad física son factores clave en el desarrollo de enfermedades.

Aunque se fomentan comportamientos saludables, muchas personas no están preparadas adecuadamente para comenzar o mantener estos cambios. Si bien la mayoría – a pesar de entender lo que significa un estilo de vida saludable – no sabe cómo llevar a cabo un cambio de hábitos que pueda sostener en el tiempo, es posible realizar modificaciones saludables de la mano de especialistas que asesoren en aspectos como la nutrición, el entrenamiento físico o técnicas de manejo del estrés.

 

7. Invierte en tu propio desarrollo y aprendizaje

Puede que te preguntes qué hacer con todo el tiempo extra en casa. En lugar de perderte en el mar de noticias de miedo y publicaciones en redes sociales, vuelve tu atención a lo fundamental: aprender nuevas habilidades profesionales, acceder a recursos disponibles en línea, ahora es el momento de adelantarte y reforzar tus conocimientos, que te ayudarán a mejorar en lo que haces.

Si estás leyendo esto, no estás mal encaminado. Y además de este artículo, puedes dar un paso más en la academia de productividad.

 

8. Sé parte de una comunidad colaborativa

En tiempos difíciles, las comunidades pueden convertirse en un salvavidas para las personas. Confiamos en los que nos rodean para generar apoyo, orientación, información y empatía. Uno de los mayores desafíos ha sido el distanciamiento social y renunciar a la comunidad en forma presencial. Pero gracias al desarrollo digital, podemos mantener y hacer crecer los lazos sociales, incluso estando físicamente en cuarentena y aislados.

La comunidad, en esencia, es un grupo de personas interconectadas que se comunican y se relacionan entre sí. Cuando muchos de nosotros pensamos en nuestras comunidades, pensamos en vecinos reunidos en un negocio local, amigos que se juntan para una comida compartida y compañeros trabajando juntos en desafíos comunes. La comunidad puede verse diferente en línea, pero su esencia es la misma. Las personas pueden conectarse dentro de grandes grupos, conectarse individualmente con otros miembros de la comunidad e incluso trabajar juntos para aprender una nueva habilidad o discutir un desafío común.

 

9. Reorganiza tu vida

Con las noticias pandémicas filtrándose por todos lados, y canceladas muchas de aquellas cosas que disfrutamos en la vida: deportes, viajes, relacionarnos con amigos y familiares, muchos nos hemos dado cuenta de que todavía se puede disfrutar mientras estás en casa.

Ahora es el momento de prestar atención a aquellas cosas que permanecían en nuestra lista de «algún día», y recalibrar, reenfocar y reconectar con quién y qué valoramos realmente en nuestras vidas.

 

Conclusión

 

En tiempos de crisis, como los que estamos viviendo ahora, esta tendencia se exacerba y la mente puede engancharse aún más por el pensamiento obsesivo, así como por los sentimientos de miedo e impotencia.

Cuando tu mente se atasca en este estado, comienza una reacción en cadena. El miedo comienza a reducir tu campo de visión, y se hace más difícil ver la imagen completa y las posibilidades positivas y creativas que tienes.

Por eso, es posible ver la crisis del COVID-19 como una oportunidad para convertirte en una mejor versión de ti mismo Puedes aprender de la crisis y gestionar mejor todos los desafíos que se te presentan, y amortiguar su impacto en tu día a día.

En otras palabras, no dejes que esta situación tome el control, más bien acepta que es parte de tu vida (por el momento), pero no por eso lo convierte en la vida misma.

¿Te has planteado acciones para aprovechar esta situación que estamos viviendo? ¿Te gustaría mejorar aspectos de tu vida?

Cuéntamelo en los comentarios, que estaré encantado de resolver las dudas que tengas.

Un abrazo,

Christian

 


Fotografía principal por Freepik: Símbolos salen de una bombilla, por jannoon028.

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