¡Compartir es vivir!

¿Eres de los que se apunta al gimnasio y luego no va? ¿o de los que cada semana se repite que va a empezar la dieta? ¿o que vas a empezar a estudiar desde el primer día en este curso?

Dime si no has vivido alguna de esas situaciones o similares…y si has llevado finalmente esos propósitos a cabo.

Si no tenemos fuerza de voluntad, a la hora de enfrentarnos a una decisión es muy probable que escojamos lo inmediato, el beneficio cortoplacista, sin tener en cuenta las consecuencias más lejanas.

Si eres de esas personas que le cuesta cumplir sus compromisos o que tiene que resistir la tentación cuando algo que no deberías hacer se te pone por delante, estás en el artículo adecuado.

Quiero mostrarte diferentes pautas y claves a tener en cuenta para poder mejorar tu autocontrol.

 

¿Qué es la fuerza de voluntad?

 

Podríamos definir la fuerza de voluntad como esa capacidad o impulso interno que llevamos dentro, el cual nos hace resistir tentaciones y vencer obstáculos inmediatos. De esa forma, plantamos resistencia a ese beneficio a corto plazo para alcanzar una meta u objetivo mayor.

No es precisamente algo con lo que naces, sino que puedes desarrollarla y entrenarla según tus intereses.

Cada acción que ejecutas, cada momento en que tomas una decisión, es de por sí un acto de fuerza de voluntad. Piensa en ejemplos cotidianos, como qué vas a comer, a qué hora te vas a ir a la cama o a qué hora te vas a despertar al día siguiente, son decisiones que tienes que tomar cada día.

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad. -Albert Einstein- Clic para tuitear

Por intentar hacer una analogía, es como un músculo. Puede entrenarse para fortalecerlo, pero también puede sobrecargarse y dejar de funcionar. Hay que suministrarle energía suficiente y de forma constante. De otro modo, dejará de funcionar.

En muchas ocasiones cometemos el error de pensar que no podemos hacer algo por falta de voluntad. Pensamos que no la tenemos y que jamás podremos obtenerla. Este error es más común de lo que parece. Siempre se podrá ejercitar tu fuerza de voluntad.

La usamos día a día, para guiar nuestros pasos a donde queremos, para guiar nuestras acciones, para tomar nuestras decisiones y cumplir nuestros deseos.

Sin ella, no puede sobrevivir. Si te dejaras llevar siempre por tus impulsos comerías, beberías o fumarías hasta reventar, te enfadarías o molestarías por cualquier cosa que te ocurriera, dejarías de lado a la familia o abandonarías tu puesto de trabajo cada vez que te sintieras estresado o controlado, etc.

 

Asentar unos buenos cimientos

 

A la hora de fortalecer tu fuerza de voluntad, tienes que entender y tener claro cuáles son los pilares fundamentales en los que se basa.

 

La motivación como requisito indispensable

La motivación es aquello que nos hace levantarnos con sentido por la mañana. El para qué de cada día. Cuanto más importante sea alcanzar nuestra meta, más motivados estaremos. Está íntegramente relacionada con el valor que damos a lo que hacemos. Para ello, nuestra meta tienen que ser alcanzable, medible y realista.

Tienes que marcar un objetivo claro. No divagues, no dejes cabos sueltos. Escribe aquello que deseas,  póntelo en la pared o incluso repítelo por la mañana delante del espejo si hace falta para que no se te olvide. Cuando coja la fuerza que se merece, cuando de verdad seas tú quien te creas que ese objetivo es real y tangible, será cuando tu motivación empiece a tomar forma.

Rendirse no es una opción que puedas considerar.

 

El valor de la autoestima

Tienes que sentir que eres capaz de hacer lo que te propongas. Como te he dicho, lo primero es creértelo. Teniendo eso en la cabeza, cualquier obstáculo o dificultad que aparezca en tu camino, lo podrás sobrepasar.

Un nivel alto de autoestima te ayudará a seguir adelante con tu fuerza de voluntad y no recaer en momentos de debilidad. No tengas miedo a los errores y fracasos que puedan aparecer, no te van a frenar ni a limitar.

Ser tolerante frente a la frustración

El momento en el que ocurra algo que no te gusta va a llegar. Es irremediable y no te puedo desvelar ningún secreto que evite ese día. Lo que sí puedes hacer, es aceptarla como parte de la vida.

Para mejorar tu fuerza de voluntad, tienes que pasar a la acción (nada nuevo que no te haya contado antes). La acción implica movimiento y progreso, pero muchas veces no saldrán las cosas como quieres. Fallarás y muchas veces te frustrarás, por lo que sentirás que todo el esfuerzo realizado ha sido tirado a la basura.

Nada más lejos de la realidad. Aprender a tolerar y controlar la frustración hará que tu fuerza de voluntad no se debilite.

Creencias limitantes respecto al éxito y fracaso

Todo lo que se te pasa por la cabeza, todo pensamiento, idea y creencia, interfiere en la manera en la que te compartas. Toda emoción que vives hará que actúes de una manera u otra.

Y es que muchas veces ni siquiera vas a intentar hacer algo  por estar convencido de que eres capaz de hacerlo o que estas 100% capacitado.

Esa creencia puede estar equivocada y puede modificarse trabajando el “músculo’ de la fuerza de voluntad.

 

Como entrenar la fuerza de voluntad

 

Habiendo dejado claro un poco el contexto en el que nos vamos a mover, voy a proponerte 9 claves prácticas que te van a ayudar a mejorar y fortalecer tu fuerza de voluntad para que no se te escape ningún objetivo que tengas a la vista.

 

1. Enfócate en una cosa

Los comienzos son siempre complicados. Te ves abrumado de cosas por hacer y no sabes ni por dónde empezar.

Que no cunda el pánico, todo es alcanzable. Lo único que tienes que hacer es centrarte en un objetivo. Sólo uno. No intentes abarcar todo, que la multitarea no se apiade de ti.

 

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Es mucho más sencillo ponerse a trabajar sobre una sola cosa que con varias al mismo tiempo. Además de evitar caer en tentadoras distracciones, el tiempo te rendirá de manera mucho más efectiva.

Si partes de fuerza de voluntad nivel 0, empieza con cosas sencillas y básicas. No te exijas demasiado para no abandonar antes de tiempo. Lo importante es avanzar. No importa la velocidad al principio.

Mucho mejor asentar unas buenas bases, que querer correr y no llegar a ninguna parte.

A medida que vayas adquiriendo soltura y te sientas con una fuerza de voluntad mayor, márcate objetivos un poco más difíciles. Ve subiendo de nivel de forma gradual.

En poco tiempo, no habrá nada que se te ponga por delante que evite tu avance.

 

2. Crea hábitos buenos, pequeños y alcanzables

Muy relacionado con el punto anterior. Se trata de empezar a crear rutinas (si es que aún no las tienes) en tu vida diaria. Costumbres que, aunque al principio serán complicadas de establecer, a la larga te darán unos beneficios claros.

Tienes que empezar poco a poco. Uno a uno. Lo ideal sería que tuvieras una lista de hábitos que quieras implementar. Priorízalos en la forma que te sientas más cómodo y empieza a llevarlos a cabo. Cosas como hacer la cama por la mañana, levantarte más temprano, acostarte antes o no picar entre horas, son los hábitos más comunes para empezar.

Ten en cuenta que se tardan unos 21 días en completar de asimilar un nuevo hábito. Esto no lo digo yo. Lo dicen personas como William James, un grande en la psicología científica y autor del libro “El hábito”, donde explica el por qué de esta cifra. O Maxwell Matz, cirujano plástico, cuyos pacientes tardaban 21 días en acostumbrarse a los cambios que se habían hecho.

Cuando tengas uno completado, pasa al siguiente y no antes. Si no haces caso a esto último, es posible que te veas abarrotado de nuevas tareas y rutinas, todo nuevo , desbordado de información, ¿y la consecuencia? el abandono.

Estos hábitos van a fortalecer tu fuerza de voluntad de una manera contundente. En cuanto adquieras la disciplina y autocontrol suficiente para no fallar ningún día, podrás extrapolar esta nueva habilidad en otros ámbitos de tu vida.

 

3. Date una recompensa

Date un premio, también te lo mereces. Incentívate con recompensas que te hagan luchar y esforzarte por aquello que estás trabajando.

Haz de la mejora de tu fuerza de voluntad un juego, en donde el premio que te estará esperando al final es un beneficio para ti: quedarte tarde en la cama, tu comida favorita, irte de escapada el fin de semana o salir a cenar a tu restaurante preferido.

Pensarás en ese premio en lugar de en tirar la toalla. Conseguirás aumentar tu motivación y ayudarás a tu fuerza de voluntad a seguir creciendo.

 

4. Cuida tu mente

La fuerza de voluntad es muy parecida a la fuerza física en varios aspectos. Se puede entrenar, es limitada y es una respuesta tanto de cuerpo como de mente.

Por lo general, tendemos a tomar decisiones sin razón cuando tenemos hambre. El ejemplo más típico, cuando vas al supermercado con hambre, que las probabilidades de que compres antojos poco saludables son más elevadas que si vas después de comer.

Con la fuerza de voluntad ocurre exactamente lo mismo. Es mucho más fácil salirse del camino que te has marcado si estás bajo de energía que si tienes las pilas cargadas.

Procura recargar tu cuerpo de la energía necesaria para no salirte de ese camino. Alimentos ricos en proteínas y fibra te pueden ayudar a deshacer esos antojos.

Y no menos importante, pon especial atención siempre en el descanso que te mereces. Duerme las horas recomendadas, haz descansos periódicos, tomate tu día libre semanal, etc.

 

5. Perdona tus errores

Tienes que actuar. Tienes que pasar a la acción. Y está en el ser humano el cometer errores por el camino. Es inevitable.

Es muy común que cada vez que cometemos un error, nos martirizamos, nos echamos todas las culpas, nos debilitamos y nos venimos abajo. ¡No pasa nada!

El sentimiento de culpabilidad es muy adictivo y lo sentimos como un enorme fracaso. En lugar de ello, tienes que perdonarte. Todo tiene solución. La única persona perjudicada en este proceso eres tú. Cuanto antes aceptes que los errores son parte del aprendizaje, antes aprenderás a perdonarlos.

Da gracias a tus fracasos, ya que son los culpables de que sigas aprendiendo. Clic para tuitear

Al darte a ti mismo ese perdón, aumentarás tu motivación y te ayudará a tener un compromiso más fuerte con tus metas.

Sal de la burbuja de la culpabilidad. Eres fuerte, sigue avanzando.

 

6. Lleva el registro de tus acciones y planifica

Anota todo lo que hagas durante el día. Haz un registro de todas las acciones que vayas tomando desde que te pones manos a la obra con un objetivo que quieres conseguir.

Parte de la base de que tienes una lista de diferentes tareas que desglosan un objetivo. Te pongo un ejemplo culinario:

Objetivo: Hacer una tortilla de patatas

Tareas:

  1. Cortar patatas y cebolla (soy de los que le gustan con cebolla).
  2. Freír patatas y cebolla.
  3. Batir huevo.
  4. Mezclar todo y salpimentar.
  5. Volcar en la sartén.
  6. Dar la vuelta hasta que quede hecha al gusto.
  7. ¡A comer!

Los pasos varían en función de la persona, pero te puedes hacer una idea de lo que te quiero transmitir.

Busca tu objetivo a cumplir en una tarde, en un día, en una semana, en un mes o en un año. Haz un desglose en tantas tareas como consideres oportunas. Ve tachando a medida que las vayas cumpliendo.

De este modo, verás y sentirás que avanzas. Cuando te despiertes al día siguiente y veas que estás más cerca de tu meta, encontrarás ese sentido a levantarte y seguir. Verás el valor que estas aportando a ese importante objetivo que estás buscando.

El sentimiento que vives cuando tachas una tarea, al ver que estás a un paso menos por llegar, es muy gratificante. Esto te va a ayudar sin duda alguna a aumentar tu motivación, y por ende, a fortalecer tu fuerza de voluntad.

 

7. Comparte tu voluntad con alguien

Seguro que te ha pasado alguna vez, el hecho de conseguir algo importante para ti y que enseguida quieras compartir ese éxito con alguien.

En la interacción con otras personas se encuentra esa atención que muchas veces te hace sentir bien. Compartir lo que quieres hacer, compartir tu propósito o voluntad con los demás hará que los niveles de atención en ti suban.

 

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Por ejemplo, si lo que quieres conseguir es ir al gimnasio pero te da pereza porque te aburres y no encuentras la motivación necesaria, será mucho más fácil si algún amigo te acompaña.

Otra cosa que puedes hacer, es comprometer tus avances con otra persona. Es decir, fijar un objetivo a cumplir para una fecha determinada. Esa persona deberá pedirte respuestas cuando llegue el momento. Aquí la fuerza de voluntad crece por el hecho de no quedar mal con esa otra parte. A nadie le gusta eso.

Esto último es lo que se denomina Accountability Partner, una figura de la que hablaremos en otro momento. Sin duda alguna, un elemento clave para avanzar de forma más eficiente.

 

8. Evita el perfeccionismo

No intentes hacerlo todo a la perfección desde el minuto uno. Como se suele decir, mejor hecho que perfecto.

Dedicarle demasiado tiempo a algo para dejarlo perfecto, es una fuente de agotamiento de energía enorme. Céntrate en lo verdaderamente importante. Sigue adelante con tu objetivo principal, que ya habrá tiempo de volver atrás y darle la vuelta que se merece.

Todo se puede mejorar, pero el mundo no dejará de girar por ello. La inversión de tiempo que haces en perfeccionar algo no es proporcional a la satisfacción que te va a dar.

Puedes apuntarte como tarea el mejorar eso que has hecho. Pero lo primero ya está listo. ¡Es una clara victoria, no un fracaso por no tenerlo perfecto!

Ponlo en tu lista de tareas por hacer y a otra cosa.

 

9. No pierdas lo que has conseguido

La fuerza de voluntad es como cualquier otra habilidad que tienes. Si dejas de usarla, se volverá blanda, entrará en desuso, llegará la pereza.

Proponte ser activo, no caer en la tentación de “no hacer nada”, de evitar el esfuerzo del que requieren algunas actividades. Plántales cara y no te des por vencido.

Cuanto más ejerzas tu voluntad, más crecerá, más robusta se hará y más difícil será que vuelva al estado inicial.

Todo objetivo requiere de fuerza de voluntad. Si tu meta no la necesita, sal a buscarla y entrenarla para cuando llegue el momento que te haga falta.

 


Sin fuerza de voluntad y sin motivación, jamás conseguirás aquello que buscas. Trabaja en ello antes de seguir con el paso siguiente. Es mejor dedicar un tiempo a mejorar este aspecto, que empezar a realizar otras acciones que no te llevan a ninguna parte.

Y tú, ¿cómo andas de fuerza de voluntad? ¿te encuentras motivado para dar el siguiente paso? ¿alguna otra clave que te ayude a ti?

Cuéntamelo en los comentarios, te estaré esperando 🙂

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