¡Compartir es vivir!

¿Te cuesta tomar decisiones con regularidad?

¿Cuántas veces te has quedado pensando en algo durante días?

¿Y cuántas de esas veces, al cabo de los días, te has dado cuenta que la solución fue más sencilla de lo que pensabas?

Si te resuena alguna de estas preguntas, es que la parálisis por análisis no es algo nuevo en tu vida.

Esos momentos en el que el miedo, la inseguridad o el temor al fracaso se adueñan de tu cuerpo y hacen que te quedes en el sitio. El proceso suele ser el siguiente:

  1. Recopilar información.
  2. Sentarte a estudiar todas las miles de opciones.
  3. Analizar todos los pros y contras de cada una de ellas.
  4. Etc.

 

Todo un largo proceso que estira tus días, semanas o meses, y hace que nunca des el siguiente paso.

Hay que activar el interruptor y salir del círculo vicioso que te lleva a padecer el síndrome de la parálisis por análisis.

Este problema es común en muchas personas, y disminuye drásticamente tu productividad y efectividad en el día a día.

En este artículo te voy a explicar todo lo que necesitas saber sobre este bloqueo por exceso de estudio:

  1. Qué es, concepto y definición.
  2. Causas que lo provocan.
  3. Consecuencias de padecer el síndrome.
  4. Consejos para evitarlo.
  5. Plan de acción para aplicar hoy mismo.

 

Tienes que salir de este artículo con las ideas claras para poner fin al problema y seguir acercándote a cada objetivo que quieras cumplir.

Vamos al tajo.

 

¿Qué es la parálisis del análisis?

 

El síndrome de la parálisis por análisis viene a ser esa situación, en la cual empiezas a dar vueltas a una cosa una y otra vez sin tomar acción por ese bloqueo que te impide avanzar. Pasa un día, otro día, una semana, meses, etc, y sigues igual.

Ese exceso de análisis que suele ocurrir cuando te enfrentas a una decisión o a una tarea, independientemente de lo complicada que pueda llegar a ser. Te quedas inmovilizado en esa fase de análisis previo al problema que te tienes que enfrentar.

Este problema aparece en diferentes ámbitos de la vida. No se da únicamente en situaciones laborales, sino que en el entorno diario personal es cuando aparece con más frecuencia.

Te encuentras inmerso en una multitud de opciones, empiezas a barajarlas todas, pero sin materializar ninguna de ellas. Aquí entra la parálisis y tu cerebro empieza a dar vueltas en círculos, hasta que se agota.

Al día siguiente, vuelta a empezar la misma historia.

 

Ejemplos comunes

 

Ejemplo 1: compra de un nuevo dispositivo

A la hora de comprar un nuevo ordenador portátil o un teléfono móvil.

Empiezas a buscar información. Las novedades, qué hay nuevo por ahí, las opiniones de la gente, etc.

Intentas cerrar tu abanico de posibilidades hasta quedarte con 2-3 opciones, pero lo que en uno es bueno, en otro carece de ello.

He llegado a conocer a gente que se compra varios móviles (o portátiles, o televisores…) a la vez para probarlos y luego devolverlos. Bajo mi punto de vista, algo excesivo que solo hace perder más tiempo.

Ejemplo 2: emprendedores que empiezan un proyecto

Si estás emprendiendo un proyecto, un caso típico de parálisis por análisis es ver si tu idea es la correcta.

Te pones a pensar:

  • ¿Será viable?
  • ¿Se podrá monetizar adecuadamente?
  • ¿Le gustará a la gente?
  • ¿Es necesaria en este momento?
  • ¿Sabré cómo hacerlo?
  • Etc.
parálisis por análisis psicología

Parálisis por análisis: escoge una idea y ponte a trabajar en la primera acción

En lugar de sacar tantas variables al aire, tómala, ponla en acción, y solo así sabrás si funcionará o no (siempre que sea razonablemente viable, claro).

El quedarte más tiempo únicamente pensando y estudiando durante meses todas las posibilidades, solo hace que procrastines lo que quieres conseguir. En este caso, sacar tu proyecto a la luz.

 

Ejemplo 3: de compras en el supermercado

Una alimentación saludable está en los pilares de tu día a día, no quieres pecar de ir a lo fácil. Haces tu lista de la compra (porque los lectores de este blog, ¡hacemos listas! 😛 ) y te vas al supermercado.

Estás comparando los cereales que vas a meter para el desayuno. Lo tienes casi decidido, pero tienes dudas. Empiezas a comparar el valor nutricional, fijándote en esos azúcares e hidratos, pero cuando vas a meterlo en el carro de la compra, aparece una tercera variable: el precio.

Te quedas frente al estante más de 10 minutos por esa bifurcación de opciones.

 

Por qué se produce el síndrome de la parálisis por análisis

 

Son varias las causas en las que aparece la parálisis por análisis. Darse cuenta de qué situación es la que te está bloqueando es clave para poder poner remedio a ella.

 

Miedo al fracaso o a equivocarnos

El miedo es una faceta que forma parte de la naturaleza humana. Si dejas que vaya a su antojo y tome el control de tu vida, el avance y cumplimiento de objetivos se verá mermado.

Al final te quedas analizando una y otra vez todas las opciones antes de llevar una sola de ellas a la práctica.

“No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo” – Nelson Mandela

Muchos de los miedos que tienes son inexistentes. En varias ocasiones visualizamos peligros u obstáculos que pueden ser o no reales. Deja de autosabotearte con imágenes negativas de que todo va a salir mal sin dar la posibilidad a que suceda.

El miedo va a desaparecer en cuanto te enfrentes a él. Piensa en alguna situación o tarea que evitaste hacer, y cuando finalmente tuviste que hacerla te dijiste a ti mismo “Vaya, pues al final no era para tanto”.

Pasar mucho tiempo analizando hace también que dejes de aprender con hechos basados en la experiencia, que en muchas ocasiones, es como mejor aprendes. Lo que comúnmente se denomina ensayo y error.

Tener miedo es parte del progreso, es parte del avance y mejora en otros aspectos de tu vida. No le tengas miedo al miedo 😉

 

Demasiada información

Vivimos en la era de la información. Buscas cualquier cosa en Google y te aparecen millones de resultados. Un arma de doble filo para las personas indecisas.

Es increíble cómo podemos alcanzar con un solo clic la respuesta a nuestras preguntas, pero el exceso de contraste de ellas puede hacer que te paralice.

parálisis por exceso de análisis

Parálisis por análisis: evita infosificación

Exceso de soluciones y de material que nos obligamos a consumir antes de tomar la decisión final, que hace que procrastines una y otra vez.

Contrastar es bueno, sí. No hay que tomar la primera fuente que leamos, pero hay que poner un límite, ya que hoy en día la información sobre casi cualquier cosa es infinita.

 

Buscar la perfección

La perfección, uno de los grandes enemigos cuando hablamos de productividad. Prefieres entregar un proyecto perfecto que con una calidad asequible y luego mejorarlo. Te pones el umbral de perfección en el techo, al 100%, pensando en una única entrega.

Piensa en un ejemplo más cercano, como cocinar una receta nueva que has visto por ahí. En tu cabeza tiene que estar, que quizás la primera vez no será la mejor de todas, ¿no?

“Lo perfecto es enemigo de lo bueno” – Voltaire

Busca el análogo en cualquiera de las situaciones en las que la parálisis haya aparecido en tu vida, y verás que el mundo no se acaba.

 

Falta de experiencia

Las creencias limitantes se adueñan de tu persona, haciéndote sentir pequeño. Como ser humano, quieres ir a los seguro, pero jamás podrás tener la certeza absoluta de que la decisión que tomes será la correcta.

Con la experiencia ocurre lo mismo. Compararte con otras personas que piensas que tienen más experiencias es hacerte daño a ti mismo y a tu autoestima sin ni siquiera haberlo intentado.

Nunca hay que compararse con los demás. Seguir tu ritmo en el área de conocimiento pertinente será siempre lo adecuado.

 

Consecuencias negativas del exceso de análisis

 

Ya hemos visto cuál es la definición de la parálisis por análisis y cuáles son sus causas. Vamos a ver ahora un poco las consecuencias o efectos que tiene en nosotros este síndrome.

 

Procrastinación de tu objetivo

La primera de todas y la que más veces encuentro entre las personas que me rodean. Dejamos para mañana lo que no terminamos de decidir hoy.

Ligado 100% a la productividad personal y al cumplimiento de objetivos. En lugar de tomar una decisión coherente, de peso y en condiciones, te dedicas a apagar pequeños fuegos para salir adelante, sabiendo de sobra que mañana tendrás que enfrentarte de nuevo al problema principal.

 

Pérdida de motivación

El bloqueo continuo a la hora de tomar decisiones sobre un aspecto concreto, puede llegar a hacer que pierdas la fuerza de voluntad.

En realidad, sientes que estás trabajando duro en algo. Pones todo tu empeño, pero los resultados no terminan de llegar. Todo ello hace que síntomas de desmotivación lleguen tarde o temprano.

 

Tener más miedo

Al igual que el ser humano tiende a hacer más veces las cosas que le producen placer, tiende a hacer menos veces las cosas que le causan aversión.

El miedo se apodera cada vez más de ti. Eso hace que te lances a experimentar cada vez menos en esa toma de decisiones y no salgas de tu zona de confort.

 

Reducir tu autoestima

Cuantas menos decisiones eres capaz de tomar, más pequeño te vas a sentir, hasta llegar al punto de creer que eres incapaz de determinar qué debes o no hacer en cada momento.

Llegado a este punto, terminarás siendo una persona dependiente, a la cual haya que decirle qué tiene que hacer en lugar de poder tomar una decisión por ti mismo.

 

Pérdida de enfoque

La dispersión o la falta de enfoque es otra de las consecuencias de este síndrome. El exceso de información junto a la falta de la toma de decisiones hace que abras más puertas.

Terminas haciendo cualquier otra cosa menos la que realmente tienes que ponerte a hacer. Aparecen distracciones de todo tipo.

El clásico “mientras me aclaro con esta cosa, me pongo con esta otra”. Una vía de escape que mucho tiene que ver con la multitarea, una mala práctica.

 

Cómo superar el bloqueo: 5 consejos para evitar la parálisis por análisis

 

Hasta ahora, parece que solo hemos hablado de cosas malas. De los problemas, de las causas, de las consecuencias.

¡No quiero que te vayas con un mal sabor de boca!

A continuación te voy a explicar varios consejos sencillos para ir acostumbrándote a ellos y que este innecesario bloqueo te deje en paz de una vez por todas.

 

1. Deja espacio a la incertidumbre y no intentes prever todo

No puedes saberlo todo. Siempre habrá algo que esté fuera de tu alcance. Tampoco puedes controlar que llegarás o no 100% al éxito. Es inevitable.

parálisis por análisis definición

Parálisis por análisis: no intentes saber todo con antelación

Esto no es malo, simplemente hace que todo sea más emocionante. Las posibilidades a las que te vas a tener que enfrentar son prácticamente infinitas y la aparición de problemas está casi que garantizado.

No se puede planificar todo en tu estrategia. Si aparecen imprevistos, ya te enfrentarás a ellos cuando llegue el momento, con conocimiento de causa cercana. Ahora no es el momento de hacerlo.

2. Ábrete al mundo y sal de tu zona de confort

Seguramente esta zona no es nueva para ti y la conoces bien. Se trata de ese área en tu vida en la que se mueve toda tu actividad cotidiana y donde centras tus esfuerzos de forma diaria. Llega un punto en el que actúas de forma automática, sin innovar, siempre a lo seguro.

Una forma de prosperar como persona y como emprendedor, es salir de esa zona de confort y enfrentarte a situaciones nuevas.

Puedes enfocarlo desde otro punto de vista. Toma una decisión sabiendo que en cierto tiempo cabe la posibilidad de cambiar y pivotar de idea. Nada está grabado en piedra.

 

3. ¡Deja de procrastinar!

Es un autoengaño que te repites una y otra vez cuando algo se complica mínimamente. Nunca es el momento adecuado para nada, siempre habrá pegas que poner.

El refrán lo dice claro:

“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”

No pretendo que seas súper exigente y estricto contigo mismo, pero sí que tengas autodisciplina a la hora de dejar pasar la oportunidad de ponerte manos a la obra con algo.

 

4. Olvida que los planetas se van a alinear

Muy ligado al punto anterior. Las condiciones nunca van a ser las mejores, siempre habrá algo que podría ser mejor.

Asume que el momento perfecto no existe, y que es mejor tomar una decisión ahora y estar más cerca que esperar sin hacer nada.

La situación idílica no va a llegar. Si te aferras a ella para dar el paso, te quedarás sin dar el paso.

 

5. Visualiza el éxito

Este es un ejercicio muy recomendado para implementar de forma diaria.

Lo primero, es crear tu objetivo de forma inteligente. Después, visualízalo en el momento que lo hayas conseguido::

  • ¿Quieres aprender a montar en bicicleta? Imagínate montando en ella.
  • ¿Te gustaría publicar un libro? Visualízate con la obra en tu mano.
  • ¿Con ganas de ver las maravillas de Egipto? Piensa en cómo se ven las pirámides desde lo alto de un camello.

 

Lo que sea, haz una película de ello en tu mente para hacerlo más tangible y alcanzable.

 

Plan de acción para superar la parálisis por análisis desde hoy

 

Vamos con una serie de acciones rápidas y concretas para que puedas poner remedio a la parálisis por análisis.

Quiero que cuando termines de leer este artículo cojas al menos una acción para ponerla en práctica y me lo cuentes, ¿ok?

 

1. Limitar el número de opciones

Cuando tengas una lista infinita de opciones, tienes que filtrar antes estudiarlas en detalle cada una de ellas. De otro modo, estarás gastando mucho tiempo en algo que no harás.

En lugar de ello, pon unos umbrales de selección más elevados y quédate con las alternativas más interesantes. Dos o tres deberían ser suficientes. Dedica tiempo, ahora sí, a estudiar ese mínimo de opciones, pero aparca el resto por ahora.

qué significa parálisis por análisis

Parálisis por análisis: reduce el número de posibilidades

Recuerda que menos es más.

Sobre el problema del exceso de opciones, habla el psicólogo americano Barry Schwartz en su charla TED: La paradoja de elegir.

“Demasiadas opciones no nos hacen más libres sino que nos paralizan, ante posibilidades ilimitadas no somos más felices sino más insatisfechos.” – Barry Schwartz

 

2. Escoger la primera razonablemente aceptable

En lugar de recopilar todas las opciones, estudiarlas en detalle una a una y luego decidir, quédate con aquella que cumple mínimamente los requisitos.

A esto se le llama satisficing, un término introducido por el economista Herbert A. Simon.

Si consideramos que es suficientemente razonable, aunque no sea perfecta, podremos esquivar ese bloqueo y continuar nuestro camino.

La energía que inviertes en la toma de decisiones es importante. No la malgastes.

 

3. Introduce YA una fecha límite

Te explico este punto en palabras de Jeff Boss en la revista Forbes, en la que nos habla sobre la importancia de poner una fecha tope en la toma de decisiones. Básicamente, dice que si llega esa fecha pueden ocurrir dos cosas:

  1. La decisión está tomada.
  2. No tienes que tomarla, porque abandonas la tarea.

 

Marcarte este deadline (y respetarlo, claro), te pondrá las pilas para pasar a la acción.

“Es mejor tomar una buena decisión rápidamente que tomar la mejor decisión demasiado tarde”. – Harold Geneen

 

4. Focalízate en la acción siguiente, no en el resultado

Los resultados son importantes, es la parte más fácil de ver si algo ha salido o no como esperabas.

Cuando tienes un objetivo a cumplir, debes de tenerlo desglosado en bloques más pequeños. Estos a su vez, en acciones más cercanas en tiempo y duración.

Actúa con pasos pequeños, alcanzables desde ya, e intenta dar el 100% de ti en cada una de ellos. De otro modo, estarás en la mayoría de los casos dando palos de ciego.

 

5. Dejar hueco para el cambio de rumbo

Lo hemos hablado antes, pero es importante hacer hincapié.

Los imprevistos pueden aparecer, al igual que nuevas ideas u opciones que no habías tomado al principio.

Se trata de ir mejorando cada vez más y de poner en marcha una tarea o idea. Si al cabo del tiempo aparece una mejor, ¡a por ella!

El cambio es siempre bienvenido, implica dinamismo y trabajo de la mente por un bien final.

 

6. Imagina y lleva al extremo tus dudas

Si estás dudando entre varias opciones, una técnica que puede ayudarte es imaginar las consecuencias que pueda tener la elección de las posibilidades que tienes entre manos.

Lleva al extremo lo que podría pasar con cada una de las elecciones y visualiza lo peor que podría pasar, el desastre que podría causar.

Si estás entre dos, que al menos sea la menos grave la que lleves a cabo.

 

7. Pide ayuda a un amigo

Para lo bueno y para lo malo, para eso están los amigos.

Digo amigo, pero sirve algún familiar, pareja, compañeros de trabajo o incluso ayuda profesional si se da el caso. Se trata de tener otro punto de vista diferente al tuyo. Después de tantas vueltas, quizás no has contemplado otras opciones.

cómo superar parálisis por análisis

Parálisis por análisis: ayúdate de otra persona para eliminar el bloqueo

Cuando estás metido en un problema, muchas veces estás en una espiral de la que no sabes salir.

Si estás entre dos opciones, actúa ya con la ayuda de alguien. Si no te gusta lo que dice, aléjate de él para siempre (jaja, ¡es broma!).

Empieza hoy

 

¡Ya está!

Hasta aquí todo lo que te quería comentar sobre la parálisis por análisis. No podrás decirme ahora que no sabes qué hacer ante ese bloqueo que te lleva por el camino de la amargura.

Tienes los recursos para saber si te encuentras o no ante este síndrome y tienes las consecuencias a las que te vas a enfrentar si no le pones remedio.

Pero lo más importante, tienes las acciones reales que puedes poner en práctica desde hoy mismo para que deje de ser un estorbo.

Deja de sopesar las ventajas e inconvenientes. Pasa a la acción y supera la teoría de una vez.

Yo he puesto mi grano de arena, ahora me gustaría que me contaras tú:

¿Padeces la parálisis por análisis con regularidad? ¿Conocías los remedios y acciones necesarias para salir adelante?

Cuéntame en los comentarios, estaré ahí para ayudarte en todo lo que pueda 🙂

¡Un abrazo!

 


Fotografía principal por Freepik: Hombre trajeado con flechas sobre su cabeza, por creativoart.

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